Dudosos de que si nos iba a cuadrar o no, el segundo día salimos a la aventura había mucho viento y la cara Norte de la isla nos habían comentado que estaba pasada, decidimos ir a la cara Este donde la fuerza del mar no entraba con tanta violencia y el viento pegaba en contra, que significaba eso en nuestras mentes, un posible “Off Shore”.


Nos bajamos de aquel Land Rover de nuestro gran amigo Miguel y pasamos todo el día allí, pegándonos un baño que posiblemente durante mucho tiempo no nos cuadrara uno igual.



Tras el primer baño salimos y buscamos protegernos de la lluvia y las fuertes rachas de viento, rápidamente montamos en una especie de campamento base improvisado muy acogedor y donde las mochilas y las cámaras estaban a salvo.
Al cabo de unas oras llenaba la marea y la fuerza del mar, la lluvia y el viento se notaba que estaba llegando, se hacia imposible caminar.


Era el momento del segundo baño, la serie entraba redonda y peinada por el viento formando una estela de millones de gotitas de agua formando arcoiris, ya estaba aquí ¡para dentro!



Dentro del agua la cosa se puso fea, una lluvia muy intensa con viento no te permitía ver y encima de nuestras cabezas una sucesiva cadena de relámpagos y truenos rujian sin parar, la tormenta iba a mas, a fuera nos esperaba Miguel era hora de recoger y relajarse en el apartamento.
